CDCreseñas: Jake Bugg – Jake Bugg (por @indierod)

Por • Oct 29th, 2012 • Categoria: CDCreseñas

Para el momento en que Jake Edward Kennedy (Cliffton, Nottingham; 1994) comenzaba a gatear, ‘Definitely Maybe’ de Oasis daba la nota más alta de lo que en el primer lustro de la última década del siglo pasado se conoció como Britpop.

Dieciocho años más tarde, aquel que era un niño de brazos cuando ‘Supersonic’ y ‘Live Forever’ eran himnos de facto en toda Gran Bretaña, publica su primer álbum, debutando como el disco más vendido en Inglaterra en la semana anterior.

El chico que, ahora se hace llamar Jake Bugg, entrega su primera realización homónima, siendo una de las propuestas musicales más anticipadas en 2012.

Lejos de la impostada grandilocuencia a la que es proclive el pop contemporáneo, Bugg ofrece una muy personal versión de muchos sonidos familiares de una manera auténtica y directa, de la cual su mayor atributo es la muy bien ejecutada simpleza, que es la característica estilística más notable de todo el disco. Este es el resultado de haber contado con cinco productores: Iain Archer, Mike Crossey, Matt Prime, Crispin Hunt y Jason Hart. Los mismos también en un conveniente trabajo como spin-doctors co-escribieron de manera separada una buena parte de las canciones junto a Bugg.

Es posible apreciar la impronta de este inusual número de colaboradores en la límpida confección del trabajo final, la última etapa de un proyecto que comenzara a desarrollar Mercury Records después de firmar a Bugg como resultado de su auspiciosa participación en el verano de 2011 en la sección que para figuras nuevas tiene dispuesto el festival de Glastonbury. Lo anterior es un programa en desuso para las discográficas, más aún en un momento como el actual en que la tendencia es intervenir demasiado en el impulso de los músicos, o no participar en lo absoluto en sus actividades artísticas.

Desde luego, el éxito de este debutante tiene lugar en la coyuntura del renovado interés por la música folk en Reino Unido, con números como Noah & The Whale, Johnny Flynn & The Sussex Wit, Laura Marling y las hoy superestrellas orbitales Mumford & Sons. Sin embargo, Jake Bugg no llega a sumarse al lote del revivalismo como uno acto más en busca de capitalizar la atención del público.

Si algo llama la atención es lo estructurado de sus composiciones, con letras profundamente reveladoras – primordialmente descripciones que franquean entre las experiencias de la vida suburbana de la clase trabajadora del East Midland con la suya propia -, en un estilo compacto que se basta a sí mismo sin ambages artificiosos.

Jake Bugg es una figura singular, y como tal la taxología del rock n’ roll debe debe ubicarlo al final de alguna rama del árbol genealógico. La primera que viene a la mente es Bob Dylan. No obstante, Bugg es más enfático en señalar a The Beatles, Oasis y Robert Johnson como sus ascendientes más claros. Este año tuvo la oportunidad de compartir escenario con Noel Gallagher, además de servir como telonero en la gira de reunión de The Stone Roses, lo cual amplificó su perfil en una nada despreciable antesala para un recién llegado.

Las catorce piezas en esta placa comparten un deliberado corte amigable con el radio amalgamado con un trabajo creativo genuino. A la fecha se han publicado cinco sencillos: “Trouble Town”, “Country Song”, “Lightning Bolt”, “Taste It” y “Two Fingers”. Si bien ninguno ha llegado a ser un Top 10, queda demostrada la efectividad de la labor realizada en estudio.

La mayor virtud de Bugg está en el despliegue de las armonías, las que robustecen su desempeño como letrista y cantante: “Stuck in speed bump city where the only thing that’s pretty is the thought of getting out” (La línea con la que abre su primer sencillo, “Trouble Town”, da cuenta de ese filón de lo cotidiano que tan bien se le da a los autores británicos). La estructura de sus canciones se adosa a los cánones del country-western y al folk con una postura marcadamente inglesa, además de la pericia con que maneja toda su interpretación; detalle más prominente pues apenas es un joven alejándose del umbral de la adolescencia: “So I kiss goodbye to every little ounce of pain, light a cigarette and wish the world away/ I got out, I got out, I’m alive and I’m here to stay” (“Two Fingers”).

Esa particular imaginería juvenil es rasgo temático que más se destaca por sí solo. Lejos de la auto-condescendencia, sus canciones transmiten en ideas simples emociones complejas con total verosimilitud: “Talk about the imagination, think about the things you are – You are close to sky, but I never felt more alive” (La penúltima estrofa de su más reciente single, “Taste It”, una de los cortes con una declaración más intima).

A pesar del riesgo de los lugares comunes, Bugg y sus productores encontraron una forma de acoplar sus peculiaridades sin ser derivativos. Incluso en canciones como “Ballad of Mr. Jones” – un título rebosante de apologética a Bob Dylan – este se maneja pulcramente y entrega una composición pertinente, con una identidad que si bien sonda con el préstamo, no toca con el remedo.

La crítica ha sido generosa con Bugg, incluso se ha despachado en elogios en un puñado de ocasiones. NME calificó con 9/10 al álbum y será sin lugar a dudas uno de los más importantes del año en los distintos listados de Reino Unido. Más aún, con el apreciable gusto a americana de sus temas, no sería difícil para él hacerse de una reputación y audiencia del otro lado del atlántico.

El futuro para este cantautor es promisorio. De tener la habilidad para ir con los tiempos podría asegurarse una de las carreras más prominentes en esta década, de la que en poco menos de tres años hemos visto el ascenso y el declive de figuras que, casi tan pronto como llegan a la celebridad, regresan al anonimato. Por el momento este chico quiere disfrutar de bien merecidos quince minutos de fama, en tanto nosotros podemos disfrutar también de su refrescante trabajo, que es por derecho propio uno de los más sobresalientes de esta segunda mitad del año.

También deseamos sinceramente que, a diferencia de sus apreciados Oasis, Jake Bugg si pueda equiparar – o superar – lo exhibido dentro de su primer emprendimiento en un la forma de un decente segundo disco.

Por Rod Avila (@indierod)

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