CDCblog: Cuestiones harto cuestionables - Bettye LaVette
Por Andrés Parra • Sep 7th, 2011 • Categoria: Cuestiones Harto Cuestionables • 2 Comentarios »
Mal haría en escuchar siempre el mismo sonsonete. El estante de discos de la casa es testigo de la tolerancia musical y de los giros e incoherencias que enriquecen el gusto musical, basado en la premisa de que la calidad musical se encuentra en la variedad.
De un tiempo para acá el soniquete del rock me parece insuficiente; el góspel y el soul tocaron a mi puerta. Soy afortunado al contar con personas cercanas que lo valoran y lo respiran. Así, programé un par de programas en Radio Campirana y con paciencia y miedo fui tolerando la entrada de ritmos sensuales, movidos y turbios a mi casa.
“Mi sonsonete no tiene espacio en Colombia, acá la gente solo escucha vallenato” dicen todos al unísono. Ahora imagine qué pensará quien guste del soul; por acá ni por las curvas se puede articular esa palabra, y aunque somos un país con bastantes negros, las músicas de estos otros negros llegan a cuentagotas.
Hace un año, justo por estas épocas estaban nacientes estas cuestiones y reseñé un especial concierto y primer acercamiento a los iconos del góspel: los Blind Boys of Alabama, en el marco del Festival de Jazz del Teatro Libre. Un año tiene que transcurrir para tener la oportunidad de quitarme de encima el sonsonete de todos los días y poder experimentar algo un poco más sincero, novedoso (en mi caso) y de mayor calidad.
Bettye LaVette (Michigan, 1946) es un referente del soul norteamericano, sin caer en el pasado, ya que se considera un ícono contemporáneo de la música negra. Aunque se podría decir que en su música se encuentran baladas muy blues, aires góspel y puede rallar en el funk.

Hace cien años, por estas fechas, se esculpía la lápida con el nombre: Gustav Mahler (1860-1911). No tenía epitafio, ya que una vez desahuciado a causa de una enfermedad cardiaca por el doctor Emanuel Libman (endocarditis de Libman-Sachs), el mismo compositor se encargó de evitar frases sin sentido en la lápida, ya que según él “Los que me conocen saben quién fui y los demás no necesitan saberlo”.
MARKY RAMONE DJ. SET

Desde la enorme ventana del 1603 se ve y se escucha una Bogotá diferente, apacible y luminosa. En el 1603 el cielo gris de la ciudad pesa menos y se ahoga frente a la calidez de las canciones que allí mismo crean Gabriela Supelano, Bibiana Rojas y Juan Pablo Angarita, reunidos bajo el nombre de Amarillo; un joven trío de folk-pop que prefirió encerrarse a grabar pequeñas canciones antes que dar conciertos.
Hace un par de semanas vi la película “Heavy Traffic” (Ralph Bakshi), clásico animado de los años setenta, parodia de “El Padrino” donde Angelo “Corleone”, un libidinoso blanquito, se enamora de una voluptuosa mulata; sirve como escenario New York, plagada de gánsters, bares y mucho jazz, también funk y soul. Es una película agresiva, llena de color y con una sorprendente combinación de fotografía y dibujo que termina con un abrazo y una versión funk de Scarborough Fair.











