CDCblog: Julio de la Rosa en Bogotá

Por • Dec 16th, 2010 • Categoria: CDCstaff

Julio de la Rosa. Foto por Andrés Wolf

Julio de la Rosa. Foto por Andrés Wolf

Miércoles 17 noviembre de 2010
Centro Cultural Julio Mario Santodomingo
Bogotá

En el escenario del Teatro Estudio -ubicado al norte más norte de Bogotá- hay una Gibson Epiphone, un par de pedales, un piano de cola y un órgano Hammond iluminados por una tenue luz amarilla. Son las ocho de la noche y mientras la ciudad se encuentra atascada e inundada, literalmente, algunos le hacemos frente al invierno con el deseo de escuchar por primera vez a Julio de la Rosa en vivo.

Un elegante De la Rosa hace presencia en el escenario en calcetines, se tercia la guitarra, respira hondo e introduce las primeras notas de una dolorosa y lenta versión de “De no verte”; en seguida presenta a su compañero de ruta, el pianista Abraham Boba -tan elegante como él- para que lo acompañe en adelante. La irónica y nostálgica “Uno” da paso a “Las camareras” y “Hasta que te hartes”, dos piezas destacadas de su más reciente álbum “La herida universal”.

Abraham Boba. Foto por Andrés Wolf

Abraham Boba. Foto por Andrés Wolf

En apenas cuatro temas, Julio de la Rosa ya había demostrado a los bogotanos de qué fibras está hecho y cuáles son sus principales intereses en la canción. En el aire ya rondaba el espíritu del amor amargo, el “sexo triste” y la desvergüenza. Una versión poco o nada “latinizada” de “Braile” -comparada con la que se encuentra en M.O.S.- dio paso a una interpretación completamente acústica de “Caradura”, en ella De la Rosa caminó por las gradas del teatro con la guitarra desenchufada mientras silbaba para reemplazar el acordeón, de la mano del acompañamiento melódico y los coros de Abraham Boba frente al piano, delatando hermandad y una telepatía perfectamente engrasada que se genera entre los dos músicos cada vez que van solos de gira.

A partir de ese gran truco acústico el público se entregó de lleno a un show que fue creciendo en intensidad moldeada por De la Rosa. Luego de la mordaz “Otro de sus juegos”, recordó a El Hombre Burbuja con una hiriente y primal versión de “Sobras” tan afilada que cortaba el frío de la ciudad. El aire y el alma regresaron al cuerpo de los presentes gracias a esa declaración de principios que podría ser “El traje”;  una sentida y desparpajada interpretación “La cama” dio fin a la primera parte del concierto.

Cuando Julio de la Rosa viaja en avión viaja sin instrumentos, varias de sus guitarras se han arruinado por culpa del bodegaje o la negligencia de algunas aerolíneas. Apenas carga con un par de “loopers” que controla con precisión y que, en últimas, definen la mayoría de atmósferas que crea en los conciertos cuando toca solo, sin olvidar el aporte melódico y multicolor delineado por Boba, quien también viajó sin instrumentos.

JulioAbraham

Foto por Andrés Wolf

La última parte del primer concierto de Julio de la Rosa en Bogotá dio relevancia al repertorio de El Hombre Burbuja; primero presentó “Caprichosa” otra canción en la que jugó con los pedales a su antojo. Con “La carta” volvió el vino y Abraham Boba para punzar con el Hammond y su voz el lamento magistral y -casi- eterno que el autor impregna a esta canción. Luego el momento más particular de la noche: un paisaje sonoro de loops y de órgano Hammond soportan la asfixiante pero simpática narración llamada “Kill the mosquito”. En “Mi Rulot and I” cantaron los bogotanos con una sonrisa que revelaba complacencia y complicidad con los ilustres visitantes.

El concierto finalizó con el dramatismo eléctrico de “El monstruo que duerme” y el hedonismo propio de “Entresemana” unplugged total con Julio de la Rosa y Abraham Boba, shaker en mano, paseándose entre un público feliz que se encontró, sin sospecharlo quizás, con la obra de un escritor de canciones que, sin duda, camina al frente dejando pistas de lo que debería ser la canción en castellano del siglo XXI.

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es Umberto Pérez
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